Fotos y texto: Fo (Me hace Ruido)

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Entre el exceso de conciertos que ha distinguido al mes de octubre en los últimos años, 2010 sobresale con actos esperados por muchos años (Pixies, Air, Belle and Sebastian o Arcade Fire), conciertos imperdibles (Broken Social Scene, CocoRosie) y hasta un festival de enormes proporciones (Corona Capital). Incluso, el último día de este mes había un par de conciertos entre los cuales elegir: Señor Coconut y UNKLE. Sin el afán de discriminar a Uwe Schmidt –quien ya había visitado la Ciudad de México-, y con la obvia referencia al título, los británicos despertaron gran interés y se convirtieron en la opción natural para cerrar un mes de conciertos inolvidable.

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Para sorpresa y desinformación de algunos, el conjunto de Oxford contaba con un acto abridor que incluso colaboró con ellos para la realización de su disco Where Did the Night Fall: Sleepy Sun; la misma banda que vio frustrada su presentación en suelo mexicano cuando ocuparon el mismo rol durante el concierto de Arctic Monkeys en abril pasado. En esta ocasión los californianos si se presentaron e hicieron gala de un sonido stoner, plagado de cambios de ritmo y guitarras predominantes. Aunque empezaron su acto con nerviosismo, inmediatamente lo superaron y se soltaron ante el público sorprendido por tal entrega en el escenario. Pese a su corta carrera, Sleepy Sun despertó mucho interés y mostró suficiente calidad para iniciar una noche rodeada por el halo peculiar que envuelve al Circo Volador.

Después brincó al escenario el estelar de la noche: James Lavelle bajo su alias UNKLE. Apoyado por músicos en guitarra, voz, bajo y percusión, el artista británico empezó su actuación con una introducción instrumental que rompió al continuar con los primeros acordes de “The Answer”. A partir de ese momento, el outfit en el escenario conectó con la audiencia y se mantendrían así por la hora y media que duró el concierto.

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Desde que la banda puso pie en el escenario, observó un panorama eufórico y emocionado al que sabían que no les podían quedar mal. El mismo Lavelle se colocó frente a uno de los pedestales al inicio del concierto instigando a la gente a brincar y a dejarse llevar por la música. Esa sensación lo maravilló a lo largo de toda su presentación y hasta lo hizo manifiesto en las pocas ocasiones en que tomó el micrófono para agradecer al público –con limitadas frases en español y constantes brincos en el escenario-. Se trató de un concierto donde el entorno producido por la música asumía su naturaleza oscura, las luces turnaron su color entre los predominantes rojo y azul y la intensidad no cesó incluso varios minutos después de que terminara el evento.

La selección de canciones parecía no ser desconocida para los asistentes. Desde el repertorio de su última placa hasta la revisión de algunas canciones trascendentes en la historia del proyecto, UNKLE se interesó en mostrar sus cualidades musicales más que una lista de los grandes éxitos y eso no contuvo las emociones de la audiencia. Si acaso, la parte más reprochable fue reducir el contenido del aclamado Psyence Fiction a una canción hacia el final del concierto; sin embargo, tal situación es comprensible si nos remontamos a los momentos donde Lavelle promocionaba este álbum –ya sin DJ Shadow- y requería de cinco tornamesistas en vivo para poder realizar adecuadamente cada composición.

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Una de las interrogantes previas al evento era saber que ocurriría con las voces invitadas en las grabaciones de UNKLE; dicha cuestión fue aclarada cuando Gavin Clark, quien aparece en un par de ocasiones en su último LP, tomó el micrófono y cantó sus primeras líneas. Él mismo fue la voz en la mayor parte de las canciones que la banda presentó durante el show. En otras, Lavelle tomó el control y recurrió a las grabaciones de la voz original para respetar la fuerza de la versión en estudio. Tal fue el caso de, “Burn My Shadow” –canción originalmente interpretada por Ian Astbury (The Cult), y otros éxitos representativos como “Reign” y “Restless” –con las obvias ausencias de Ian Brown y Josh Homme (Queens of the Stone Age) respectivamente-; sin embargo, el poder y la contundencia en el escenario bastaron para hacer que dichas carencias pasaran desapercibidas… con sus debidas proporciones, por supuesto.

Aparte de las ya mencionadas, otras muy aclamadas fueron “Natural Selection”, “Ablivion” –con la voz del mismo James- y “Eye for an Eye”, misma que dio paso al acostumbrado encore. Al regreso, ejecutaron “Heaven”, “Lonely Soul” e “In a State”, la canción que cerró la noche en el Circo Volador. Pese al clamor de la gente por más, Lavelle salió y pidió una disculpa pues no saldrían a tocar más. A los pocos minutos y con ligera decepción, los asistentes abandonaron el recinto.

Aunque las críticas del público eran mezcladas, se distinguía la sensación de un buen concierto. UNKLE no sólo despertó la necesidad por más canciones, sino que también invitó a que su material discográfico fuera escuchado con mayor detenimiento y apreciación. El cierre para este caro y gastado mes de octubre valió la pena, pero es también la promesa de que esta calidad se debe mantener y sobre todo, que respetará a su protagonista esencial: el público.

Setlist
Intro
The Answer
Burn My Shadow
Chemistry
Natural Selection
Reign
Restless
Ever Rest
The Runaway
Keys To The Kingdom
Glow
Ablivion
Eye For An Eye
Encore:
Heaven
Lonely Soul
In A State