El cantante canadiense arrancó en Monterrey su After Hours Til Dawn Tour por Latinoamérica

Impresionante; de otro mundo; espectacular: así fue el arranque de la gira Latinoamericana de The Weeknd en el Estadio BBVA de Monterrey con su After Hours Til Dawn Tour la noche del martes 26 de septiembre ante 55 mil personas.

Desde temprano miles y miles de fanáticos se congregaron para ser parte del espectáculo audiovisual que el cantante canadiense estaba por dar. Poner el primer pie sobre el recinto ya representaba una experiencia fuera de serie ante el imponente escenario que sería el centro de atención durante las próximas horas.

Al centro se alzaba la enorme estatua futurista del ilustrador japonés Sorayama, y frente a esta una llamativa luna llena que daba a la atmósfera un toque surrealista. Al fondo se encontraban estructuras representando a una ciudad repleta de edificios, mientras que las lámparas adornaban de lado a lado las tarimas esperando su momento estelar.

21:00 horas, el momento llegó. Como si se adentrara a un nuevo mundo, a una nueva nación, las bailarinas hicieron acto de presencia emergiendo lentamente del escenario en conjunto y sonorizadas místicamente; todas en fila, uniformadas, perfectamente sincronizadas. El momento era épico. La imponente estatua se vio rodeada no solo de las bailarinas, sino también de la euforia de la gente que con ansias esperaba el momento de ver salir a su ídolo al escenario.

Voces eufóricas, humo, reverencias: la introducción fue espectacular. Y de pronto todo estalló en locura total; el ritmo de la música cambió, la vibración llegó a lo más alto y The Weeknd apareció en medio de la ciudad ficticia desatando los gritos de todo el estadio. Su vestimenta iba perfectamente acorde a la atmósfera ya creada: él portaba una máscara futurista, un brazo robótico y una mística capa que cubría su cuerpo mientras daba el banderazo con “Party Monster”.

La reacción del público fue única. Gritos por doquier y muecas de emoción invadían cada rincón del recinto mientras las pulseras que les fueron entregadas en la entrada brillaban de manera sincronizada ofreciendo una panorámica espectacular.

The Weeknd continuó la recta inicial del show con temas como “Take My Breath”, “Sacrifice”, “Lost in the fire” y “Hurricane”, para posteriormente sorprender con columnas de fuego al sonar de “The Hills”.

 

Más tarde llegó una de las favoritas del público, “Starboy”, que provocó una serie de gritos emocionados que no dudaron ni un segundo en unir sus voces con la de Abel. Luego una lluvia de globos cayó sobre la cancha al sonar de “House of Balloons”, haciendo referencia a su nombre.

Había ya transcurrido la primera mitad de la velada con The Weeknd cuando llegó uno de los momentos más mágicos: el intérprete se desprendió de su máscara futurista para dejar ver su rostro ante la mirada cautiva de todos, quienes forraron de aplausos el lugar.

“Low Life”, “Reminder” y “Faith” sonaron con fuerza para luego abrir paso al tema que le da nombre al tour: “After Hours”, y fue después de este momento que The Weeknd ofreció otra de esas sorpresas que encantaron al público. Envuelto en la euforia del momento, el músico bajó del escenario para saludar de cerca a sus fans e inclusive tomarse algunas selfies con los más afortunados. Posteriormente pasó al segundo stage que adornaba el recinto para ofrecer una experiencia más de cerca a los asistentes del otro lado.

“Feel it coming”, “Die for you”, “Is There Someone Else”, “I Was Never There”, entre otras, fueron las canciones que formaron parte de este segmento envuelto en emociones mientras la luna flotante cambiaba sus tonos canción tras canción.

El momento más melancólico se lo llevó “Call Out My Name”. El público y la voz de The Weeknd eran uno mismo. El sentimiento arrasador que transportaba este tema fue algo palpable. Y fue aquí cuando comenzó a entrar la recta final a cargo de poderosos hits.

“Save Your Tears” fue una de las canciones más coreadas de la noche, pero “Blinding Lights” elevó todo a un nivel inimaginable provocando brincos y pasos de baile por todo el lugar. La fiesta que se vivía era algo de otro mundo capaz de avivar el espíritu de cualquiera.

“Creepin”, “Popular” e “In your eyes” marcaban el paso del final en medio de una algarabía poderosa. Finalmente con “Moth to a Flame” el músico se despidió de su público dejando a su paso una estela brillosa de lo que fue una de las noches más memorables de sus fans. y dejando claro a todos que lo que The Weeknd hace con sus shows es magia pura.

The Weeknd continuará su After Hours Til Dawn Tour con dos fechas por México, para posteriormente bajar a Latinoamérica a elevar el espíritu de miles de fans.